Caprichos del destino
Lo malo de vivir tan cerca de la situación que me ha traído de cabeza, en el plano un poco sentimental,en los últimos tiempos (breve resúmen: siento cierta "atracción" hacia mi dentista... dicho asi, suena fatal siempre) es que tarde o temprano pasaría por alli y perturbaría un poco ese pacto que me hice a mi mismo de olvidar un poco todo y ver como evolucionaba ese supuesto sentimiento que anida en mi interior.
Pues bien, cerca de la clínica dental viven mis abuelos y hoy me dio por visitarlos. Inevitable pasar cerca de alli, lo cual no es problema, pero si lo es volver a sentir cerca eso de lo que pretendo alejarme ahora mismo para tener cierta perspectiva y no confundirme más de lo que ya podía estarlo, que por cierto me ha venido bien y ha despejado un poco mis ideas estos últimos días.
Pero en este caso fui débil y al pasar enfrente volvió aquella cosa de la frustración, de "mira que cerca estoy y a la vez, qué lejos me siento" (vaya, un dèja vú!)en fin, todo el rollo patatero este. Lo peor es que me hizo volver a pensar en ello, incluso me planteé "hoy que no venía con ninguna intención quizás fuera un buen momento para entrar y..." pero no!! Me prometí a mi mismo que la próxima vez que me acercara por alli expresamenteno sería para arrepentimientos de última hora, de esos ya hubo varios antes. Si vuelvo a acercarme a esa puerta será para entrar y hablar con ella, con la decisión tomada. Sino, no volveré porque como dije, el estar pendiente de la posibilidad nunca realizada o nollevada a cabo me hacía sentir mucho peor que el hecho de no realizarlo, porque era ahondar en una herida abierta.
Bueno, que fui donde mis abuelos y al salir, ya eran como las nueve de la noche y volví a echar un vistazo lejano a la clínica al pasar, lo que me devolvió ese pequeño malestar interno que siempre me queda. Asi que sin proponérmelo ahí se me presentó de nuevo el cacao mental, pero bueno, fue pasajero. Tendré que seguir esperando a ese viejo y doloroso compañero llamado olvido o simplemente el momento en que yo mismo me diga qué quiero realmente. Ninguno ha llegado aún.
La vida nos plantea estos problemas, aunque no debería considerarlo problema si se tiene en cuenta que simplemente es una oportunidad.
Por cierto, que de las visitas a los abuelos debería hacer un post aparte, porque esas confrontaciones intergeneracionales son curiosas, extrañas y a veces incluso interesantes.
Yo soy de esos seres afortunados que tiene los cuatro abuelos aún con vida y con sus capacidades mentales aún medianamente sanas, entendiendo sus dificultades (los cuatro ya pasan ampliamente los ochenta años, uno de ellos va a por los 95). Lomalo es que esto te hace tener presente lo tensa que está la cuerda para que cualquier día ocurra lo peor, ya que en mi caso el riesgo está bastante multiplicado. No es algo agradable de pensar, pero es una realidad.
Cosas de la vida.





mariliendre dijo
Hummmm... No sé exactamente qué es eso que no te atreves a hacer, pero ¡tirate a la piscina, por favor! Y cuéntanoslo.
27 Noviembre 2007 | 08:50 AM