Hablé con ella (2)
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17:00 h. - Cruzo la calle, tomo una decisión un poco absurda: Volver a visitar a mis abuelos, que viven al lado. Les hará ilusión y a mi me dará tiempo a replantearme todo. Efectivamente les hace ilusión volver a verme. Me dicen que van a salir a hacer la compra, asi que les acompaño. A paso lento, como es lógico en dos ancianos que pasan ampliamente de los 80 años, nos encaminamos hacia el mercado. El hablar con ellos de temas sin importancia me hace olvidar un poco todo el rollo que llevo yo en mi cabeza. Miro de reojo la clínica, no es tarde. No me voy a ir sin cumplir mi promesa, voy a dejar actuar al corazón sobre la cabeza.
17:45 h. - Dejo la compra en casa de mis abuelos, me despido de ellos. Mi abuelo se empeña en acompañarme un rato más, le digo que voy a entrar al dentista. El decirlo en alto me hace creérmelo. Mi abuelo me deja a unos pasos de la puerta, él empieza a tener frío y se vuelve a casa.
18:00 h. - Estoy a escasísimos metros de la puerta de la clínica, sin embargo mi cabeza está más libre ahora. Me río para mis adentros y me digo "lánzate a la piscina por una vez, ¿qué es lo peor que puede pasar?". Efectivamente vuelvo a respirar hondo. Camino unos pasos, me detengo ante la puerta, ahí ya me pueden ver, pues es un acristalado. Ya no hay vuelta atrás. Llamo. Me abren. Estoy dentro.
Sin duda ya es un lugar ciértamente familiar para mi, en la recepción me dan una tregua cuando hay dos personas más quejándose de no-sé-qué. Yo digo "hola" y espero mi turno, no sé que voy a decir. Por fin la recepcionista me atiende. Me llama por mi nombre, ya me conoce. La conversación es cordial, casi amistosa. Le digo que, por extraño que parezca, no me pasa nada en la boca. He venido a hablar con la dentista. La sorprende menos de lo que yo esperaba. La digo que no quiero molestar tampoco (casi disculpándome), pero me dice que no me preocupe, entre paciente y paciente puedo hablar con ella. Me dice que espere. Creí que sería más complicado. Me siento y espero.
18:15 h. - No espero demasiado, con mi libro en las manos y ya metido en el ajo, no me da tiempo a pensar. Aparece otra dentista que conozco de pasada, me saluda agrdablemente. Al poco sale "ella", dice que la alegra verme. Yo sonrio probablemente como un tonto intentando calibrar como mediré mis palabras ante ella. El momento ha llegado.
- ¿Qué te pasa? -me pregunta.
- La verdad es que me gustaría hablar contigo personalmente.
- Ah, bueno, pues pasa, pasa. -sonrie.
Me lleva a una de las salas de tortura... ejem, es decir, donde trabajan, dónde me hicieron los empastes. Vaya lugar para hablar, pero bueno. En la sala está el chico que anda de prácticas allí, me temo lo peor cuando creo que voy a tener que hablar con ese chico dando vueltas. Sin embargo buen detalle de "ella", que le dice que salga un momento, que vamos a hablar. Cierra la puerta. La situación es rara, pero hay buen rollo. Sigo pensando en como medir mis palabras.
Me dice que se alegra un montón de verme, literalmente. No sé si entra dentro de su simpatía habitual o quiere decir algo, pero bueno. Me pregunta qué es de mi vida (tampoco hace tanto que me vio, tan solo un par de semanas). Adivinareis que respiro hondo y tras alguna pequeña broma tonta que hago, le digo algunas de esas cosas que tanto han dado vueltas por mi cabeza. Intento ordenarlas en palabras para ese momento, pero es difícil. Aún asi le suelto alguna de las ideas principales, la digo que al irme de allí me quedé con ganas de decir algo. Tambien que me parece una persona muy interesante, que era un poco frustrante haberme ido sin decirle eso...
Tengo escasos segundos para reparar en que me gusta volver a verla, volver a ver su mirada, que una parte de mi la ha echado de menos, no me lo puedo negar a mi mismo.
Me dice que la halaga mucho saber eso, que muchas gracias, incluso me da la mano un momento. Sin embargo a pesar de todo es tremendamente amable y cordial, pero noto en algunas de sus miradas cierta evasión (¿o serán cosas mías?), tambien es verdad que por un momentos sus ojos no sé si expresan sorpresa por todo aquello o se teme que le diga algo más incómodo, algo que evito a toda costa. Casi antes de despedirme me da la sensación de que he sido muy amistoso en el sentido de que seguí sin mostrarme del todo, pero no sé si la he dado a entender que me gustaría conocerla más. Me corta insinuar nada más, o darle mi número o algo asi (que esté ahí delante de ella por fin no quita que yo siga siendo tímido con las mujeres).
Ella me da cierta esperanza repitiendo de nuevo que le ha encantado volver a verme, que puedo pasarme por alli cuando quiera a hablar, que no me preocupe. La verdad, no creo que siga siendo cómodo repetir la situación de hablar en medio de su trabajo, pero bueno. Eso último me lo callo, ya había demasiada tensión acumulada dentro de mi.Nos damosdos besos y me voy. Saludo a la recepcionista y salgo de aquel lugar al que tanto me ha costado entrar.
Si, he hablado con ella. Ese momento que tanto temía se acababa de dar, casi no me lo podía creer, aunque sabía que pronto mi cerebro iba a querer procesar casi por inercia toda esta nueva información, nuevas interpretaciones. Me ha dejado un poco frío a pesar de todo, pero tampoco podía esperar más de la situación. Me siento bien pero incompleto, dejó para más tarde el pensar lo que hice bien e hice mal. Seguro que para mañana tendré mil planteamientos, mi cerebro es odiosamente analítico, pero una cosa es segura: Por fin di el paso fundamental, el que necesitaba para liberarme un poco y saber hacia dónde quiero llevar esto.
Ahora me tocará seguir caminando, pero al menos puse la primera piedra que se me resistía tanto. Se me plantean muchas otras dudas, pero dejémoslo para otro momento...
P.D.: Sólo gracias a todos los que comentáis(y lo que leo en vuestros blogs) por lo que me habéis aportado sobre este asunto, seguro que sin vuestras palabras todo hubiera sido más difícil para dar este primer paso. De verdad, gracias (si no digo esto, reviento xD aunque suene cursi, me da igual jajaj).




mary-chan dijo
Me ha parecido muy valiente que te hayas obligado a ir, que te hayas propuesto decírselo y lo hayas hecho, sin evadir esta nueva oportunidad. Seguro que te has quitado un peso de encima y ya solo por eso merece la pena. Lo más difícil ya lo has hecho.
Cuando he leído el título de tu post, la verdad es que me ha pillado por sorpresa, pero me alegro mucho por ti.
Espero que este sea el primer paso de otros más.
Feliz finde!! que seguro que lo será ;)
1 Diciembre 2007 | 12:31 AM