El árbol de Navidad
Como ayer tuve un día plano pues hoy viernes pasó lo que suele suceder al día siguiente: Que intento hacer cosas, como mínimo pasar buena parte del día fuera de casa u ocupado.
Asi pues por la mañana un tranquilo paseo bajo el frío, porque hoy el frío ha vuelto a apretar con una espesísima niebla por la mañana y sobre todo, por la noche.
Y en estas cosas que quieres llenar el tiempo recordé algo que dijo mi hermana hace un par de días: "A ver si ponemos el árbol de Navidad". Bueno, no es que me entusiasme pero por hacer algo... fui al trastero (que es un micro-mundo de cosas apiladas y olvidadas) y entre cajas y más cajas logré sacar la bolsa con el cutre-árbol navideño de plástico con sus accesorios y sus lucecitas enredadas.
Hay cosas que no cambian de un año a otro y esta es una de ellas. Sacar el árbol, estirar sus ridículas ramas de alambre y plástico, poner el suelo perdido... después coger la bolsa y liarse a poner las bolas (una de ellas inevitablemente rota, pasa siempre y esta no fue una excepción) y no veas el lío de las luces, ya que como siempre están todas en un enredo imposible de cables. Y cuando consigues ponerlas cada una en su sitio te das cuenta que los enchufes estás más viejos que Matusalén, en mi caso está con una cinta adhesiva que lleva aguantando, lo menos, 10 años.
Pero... ¡milagro! Al final las luces funcionan y el arbolito da el pego, aunque a mi siempre me resulta un poco deprimente. Esta época tiene dos caras, un doble filo entre la melancolía y la festividad.
Mi día se completó yendo al médico (tenía cita) sin mayor consecuencia salvo que casi me aso de calor en la sala de espera donde tenían puestaa tope la calefacción (y cuando digo a tope es a tope, en serio, acabé sudando cuando en la calle estábamos a menos de 10 grados) y más tarde un paseíto al centro comercial al frío de la tarde-noche. Los termómetros marcaban 6 grados.
De reojo miro la semana siguiente, donde parece que por fin tendré algunas cosas que afrontar, que me motiven o que den a mi vida algo más de sentido que la actual balsa de aceite de la que no puedo escapar.
Por un lado he esperado y voy a volver a hablar con ELLA, espero que definitivamente para obtener una respuesta y atar ese cabo que lleva suelto demasiado tiempo. Sea positiva o negativa la respuesta, la necesito. Asi que tendré que ser más directo, porque sino es alargarlo todo aún más... que de tanto estirar la situación ya parece un chicle interminable.
Por otro, tengo que tomar otra decisión acerca de ir a cenar el sábado que viene con unos "casi" conocidos a los que estará bien conocer mejor, son gente agradable. Algo que en circunstancias normales es algo lógico, habiendo pasado un proceso de ansiedad sigue siendo un reto a afrontar para mi, lo creais o no. Yo estoy por la labor de ir, por supuesto, pero veré con que motivación lo afronto y cómo son las circunstancias. Además es una buena oportunidad de conocer nueva gente, que falta me hace tambien después de este último año raro que he tenido, ando algo desenchufado.
Y por otra parte he planeado ir a un concierto en una sala madrileña, pero tampoco estoy muy seguro de ello, tengo que ver si hay entradas y tal, y tambien como están mis ánimos para aguantar esa situación ligeramente estresante durante un par de horas.
Al menos son cosas qué hacer que me aportan algo y que salen un poco del tedio habitual. Y seguro que habrá algo más... en fin, buenas perspectivas para seguir adelante...



aereon dijo
Lo del arbol lo dejo para mas adelante, soy asi, hasta el 20 mas o menos no lo coloco, pero igual, uno de plastico y pequñito, con lo que me gustan a mi los enormes arboles de navidad. En fin...........otro año sera.
Y toma fuerzas este finde, para ir la semana que viene a hablar con ELLA, porque esta situacion no es buena para ti, pensando todo el dia en que tienes que ir, cuanto antes lo hagas, mejor, sea para bien o para mal.
Un beso azul.
8 Diciembre 2007 | 01:03 AM