La tostadora asesina

Odio mi tostadora. Es más, hoy casi he estado por tirarla a la basura.
Suelo hacer las tostadas en la sartén, con su mantequilla. Pero hay mañanas en las que no apetece ni sacar la sartén y entonces miras a la tostadora, ahí puesta en la encimera. Y ella te mira a ti, como si de un duelo del oeste se tratara (si, mi tostadora es desafiante, en serio). Parece querer decirme "Tú a mi no me gustas y yo a ti no te gusto, pero vamos a llevarnos bien".
La maldita sabe que es una inútil, que quema el pan siempre, que no salta cuando debe, que ni siquiera se ven ya los números en la ruedecita de nivelar la intensidad del calor... pero aún asi se atreve a desafiarme. Y hoy, como muchas otras veces (soy un iluso) acepté el reto.
- Sartén, hoy voy a dar una nueva oportunidad a la tostadora.
Y creo que la sartén cuando le digo eso se ríe de mi porque sabe que lo pasaré mal.
Cojo la bolsa del pan Bimbo, que tiembla al mirar a la torturadora tostadora. Seguro que si el pan pudiera hablar diría "¡¡No, por favor, échame a la hoguera, a la basura, al mísmisimo infierno...pero a la tostadora no!!". Debe ser una especie de condena a muerte para ellas. Pobres.
Yo ya tenía la sensación de que me quedaba sin desayuno de tostadas. Miré de reojo los cereales, último recurso.
Y meto a las dos rebanadas de pan Bimbo, que ya están resignadas a su lamentable destino. Antes de accionar la tostadora rezo al Dios en el que no creo para que por una vez en su puñetera vida salgan las tostadas comestibles y no negras como el carbón. Entonces presiono la palanquita esa hacia abajo, ya no hay vuelta atrás. Supongo que el verdugo debe sentir lo mismo cuando va a ejecutar a alguien en Texas.
Por supuesto no sé que nivel de calor tiene, pues ya dije que los números no se ven, asi que solo te puedes orientar cuando llega al tope, entonces lo bajas un poco. Pero mi tostadora es una asesina de pan Bimbo, os lo digo yo. Hagas lo que hagas ella sola provoca la masacre.
Miro el sufrimiento de las dos rebanadas ahí dentro, pero no puedo distinguir si se están quemando o no. Por supuesto el botón para sacarlas antes de tiempo no funciona, asi que una vez dentro no hay nada que hacer hasta que la tostadora-torturadora decida por sí misma. Y nunca decide bien: O muy poco echas o quemadísimas.
Por si acaso saco el tenedor para socorrer a las tostadas en caso de emergencia.
Empieza a oler a chamusquina. Comienza la peligrosa 'Operación Tenedor': Meter el tenedor para sacarlas, con cuidado. Pero no es tarea fácil, se desmigan, no engancho la tostada, nada, que no... ¡no hay salida! ¡La tostadora lo está haciendo otra vez! ¡¡Pero suelta de una vez a las tostadas, maldita!!
Y las suelta. Saltan como un minuto después, pero ya está consumado el asesinato: Las dos quemadas (y eso que estaba atento en todo momento a la evolución, pero nada, que no hay manera). Una vez más fracasó la misión. Al final he desayunado cereales, por no sacar la sartén, que supongo que se estará burlando de mi estupidez matinal.
Definitivamente tengo que cambiar de tostadora.



mary-chan dijo
Muy bueno tu monólogo sobre la tostadora xD
Yo a la mía no acabo de cogerle el punto, o se quedan blancas o se churruscan, así que tengo que estar todo el rato controlandolas y aun así alguna que otra vez me he despistado y las he tenido que tirar. Pero por lo menos si que le funciona el botón para que salten.
Creo que ha llegado la hora de que la jubiles y te compres una nueva.
*Feliz lunes*
10 Diciembre 2007 | 04:48 PM