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La Coctelera

Azul Perfecto

"El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse"- Winston Churchill
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13 Octubre 2008

Es todo tan tremendamente habitual...

Hoy estoy ligeramente positivo, sin embarjo paradójicamente voy a hacer un comentario... mmh... negativo. ¿Explicación? Ninguna, que es lo que me sale escribir jeje

El conocer a 19 personas nuevas con las que vas a compartir bastante tiempo los próximos meses me está haciendo reflexionar sobre las relaciones sociales, mi relación con los demás, de los demás conmigo y tambien de cuál es mi lugar, de cómo me siento ante la nueva situación. Muchas cosas.

Y resulta extraño, porque aún siendo consciente de que hace falta tiempo para conocer y coger confianza, no puedo evitar la sensación de sentirme desplazado. Pero un desplazamiento que provoco yo mismo, además en esta ocasión es más acentuado que otras veces. Vale, puedo decir que soy tímido (que lo soy) y mil cosas, pero eso no quita que esté tan reacio hacia la gente. No sabría muy bien como explicarlo.

¿O si? Resulta que estos nuevos compañeros no son mala gente, para nada, pero ya de primeras tengo la impresión de que no tienen nada que ver conmigo, parecen tener más que ver entre ellos (que tampoco se conocen), lo que me lleva a la conclusión de que aqui el raro soy yo. ¿Pero hasta qué punto soy raro? No soy una persona especialmente habladora (eso puede cortar a la gente de hablar conmigo, tambien es verdad), pero si hablo de cualquier tema, me muestro siempre amistoso y amable, dispuesto, de buen rollo.

El comportamiento mío y de la gente es analizable, y es que como digo me resulta ligeramente frustrante que la gente empiece a hablar entre ellos y yo sin embargo no logro integrarme del todo, me cuesta entrar en conversación de grupos, me cuesta encontrar alguien con quien hablar. Y se supone que nadie conoce a nadie, lo cual nos pone en una cierta igualdad de condiciones.

La sensación de autodesplazamiento es terrible, porque es como si tú mismo te arrinconaras sin querer. Y en eso chocan las variables entre ser yo mismo y abrirme a los demás. Es un círculo vicioso: Si soy yo mismo, no me interesan los demás, pero a su vez no me interesan porque tampoco les conozco y no les conozco precisamente porque no logro encontrar equilibrio entablando relación... lo que me lleva al inicio del ciclo: Ser yo mismo y si no encuentro afinidad, pues ser el "lobo solitario" que va a sacarse sus estudios y ya está.

Pero es evidente que yo no quiero aislarme ni nada, pero queda ese resquemor de ser el eslabón perdido de la cadena de nuevas relaciones que se están estableciendo. Yo no puedo cambiar mi forma de ser, y lo he comprobado porque al final sale a relucir tu personalidad.

Esta reflexión no lleva a ninguna parte, pero es que es todo tan tremendamenta habitual que me parece seguir cometiendo los mismos errores que quiero corregir. En otros apsectos me es más fácil corregirlos, sin embargo en esto de las amistades tengo una inmensa barrera que no está en los demás sino en mi mismo. Soy mi propio muro, y eso cuando lo piensas, es duro. Es como decir que yo mismo me niego las amistades.

Tiene que resultar algo tan concreto para que surja la amistad, que sino siempre ando en la cuerda floja... y a mi que enseguida todo le doy vueltas, pues me termina preocupando. Aún no en exceso, se tienen que desarrollar muchos acontecimientos y ciertamente mantengo mi línea de cambio en el sentido de tener más paciencia con estas cosas y no agobiarme ni sentirme excesivamente mal. Sin embargo he de reconocerme a mi mismo que este no es el mejor camino.

Si ahora em asaltan las dudas es por algo, es el preludio de la preocupación. No estoy para hacer un mundo de esto, porque creo que si algo ha cambiado es que los problemas ya no se convierten en mundos insalvables para mi (a no ser que sea un problema gordo de verdad) pero podría convertirse en un importante condicionante. Es como si llevase el timón de un barco en medio de la tormenta: Siempre estoy intentando mantener el rumbo, aunque el oleaje lo hace prácticamente imposible.

Basta un gesto, una acción, para que todo cambie. Mi autoestima debe ser tan frágil que una simple conversación, un simple gesto, una simple percepción por mi parte me hace cambiar el chip, sentir que todo cobra otro sentido, que tengo mi lugar entre un grupo de gente con el que comparto y compartiré parte de mi vida. Pero es mucho más que eso: Es recuperar la confianza que aún sigo buscando sus trocitos de tantas veces que me la han roto en los últimos tiempos.

No me resulta fácil reconocerlo porque es reconocer que soy incapaz de cambiar algunos lastres importantes a lo largo de mi vida, pero es que es asi. Errores que se repiten. Va a ser verdad lo de tropezar en la misma piedra... pero es que yo ya tengo fracturado el pie de tanto tropezar en esto. Bueno, en esto y en otras tantas cosas...

Juro que no tengo un mal día, pero el remordimiento es el remordimiento.

Tags: reflexiones

servido por azulperfecto 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

shesalady

shesalady dijo

te comprendo muy bien, yo en general soy muy abiuerta y m encanta conocer gnte, pero n ese tipo d circunstancias m resulta imposibl... es como si tubiera la tension de q tods tienen alg comun y no qiero hablr dmasiad xa no parecer qien no soy ni cayarm mucho xa q no pasen de mi... porq simplemntm bloqeo al "verme obligada" a interactuar cn ese gente... no crees q si las presentaciones, o los primers dias d clase se hiciern n un bar de copas, seria mucho mas comodo y se relacionaria tdo l mundo mas rapido y relajadamnte???

15 Octubre 2008 | 03:44 AM

mary-chan

mary-chan dijo

Yo a veces también me he sentido así en los primeros días de clase. En mi caso (sobre todo con las chicas), ha habido veces que me he sentido diferente a las demás, pero a pesar de que he conocido personas con las que tenía poco o nada en común, siempre ha habido buen rollo. No tienes que ser igual que ellos para llevarte mejor o peor.
Tú sigue siendo como eres y no te desanimes, que verás como todo va a mejor con el paso de los días.

Un beso

15 Octubre 2008 | 11:58 AM

Maria

Maria dijo

En mi primer día en la Universidad, llamé a mi chico para que viniera y me sacara de allí. Me sentía fuera de lugar completamente (demasiadas pijas histéricas y esas cosas...), una semana después... todo cambió, pero porque supe mirar y ver que aunque muchas de esas que me parecían pijas histéricas sí lo eran, otras no lo eran tanto y otras... otras han pasado a ser dos de mis mejores amigas a día de hoy.

Es cuestión de tiempo, ya lo verás...

P.D. Llegué aquí por el título de tu blog, que me gustó mucho ;)

Un saludo!

16 Octubre 2008 | 12:59 PM

El navegante

El navegante dijo

Te comprendo muy bien. A mí me costaba horrores llevarme con fluidez con los compañeros de facultad en los primeros días. No te preocupes, dale tiempo al tiempo y ya verás que por lo menos tendrás a 3 o 4 con quien compartir unas cañas o almorzar juntos de vez en cuando.

17 Octubre 2008 | 05:03 AM

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Pues soy un chico madrileño de 24 años y estas son mis historias: Extrañas, normales, aburridas... pero son las mías.

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