La verdad está ahí fuera... pero no la encuentro
Las 2:31 h. de la madrugada cuando empiezo a escribir esto. Acabo de llegar hace 15 minutos de salir de cena de Navidad (si, el 5 de Diciembre ya de cena de Navidad... pero es que sino no nos coincidían las fechas xD) y estar un rato en un pub con los amigos. Amigos, no los compañeros del curso de Imágen y Sonido, no confundamos. Con los compañeros de clase se supone que debería ir el 19 de Diciembre, pero lo estoy dudando, no me apetece nada, no conecto con ellos y menos con sus planes. Aún así estoy pensando ir, aunque solo sea por ella. Algo absurdo, porque me voy a venir igual seguramente.
De esto último se puede deducir que no ha habido nada ni el jueves ni el recién terminado viernes. La pregunta es "¿por qué?". Y la respuesta sigue siendo: Porque me resulta tremendamente complicado pararla y decirle "Quiero hablar contigo". Es tan simple así dicho, y tan complicado cuando ella está delante... Y la pregunta vuelve a ser "¿por qué?". Porque siempre hay otros compañeros alrededor, porque siempre parece tan evasiva que no encuentro el momento, porque siempre me pregunto si es realmente lo que quiero hacer, porque me abruma el pensar con tanta claridad que no quiere oir esas palabras de mi, que se lo voy a hacer pasar mal, que tenemos un curso muy largo por delante que tenemos que compartir y desvelar todas mis cartas ahora puede ser un pesado lastre,... por tantas y tantas cosas. Las mismas de siempre, pero son dudas que me parecen tan razonables, que se estiran como un chicle impidiéndome dar el paso.
No me siento especialmente mal por no haber podido, porque en el fondo sé que hay una parte de mi que no quiere hacerlo. Es extraño, pero es que sé cada vez con más certeza que me es difícil digerir las partes de su personalidad que no me gustan. Y obviamente también está el miedo al rechazo, el ver que ese interés inicial por su parte se ha desvanecido completamente a la vez que mi inseguridad ha aumentado. La misma canción de siempre.
El jueves tuve una de esas oportunidades que la vida te pone en bandeja: Yo sólo en la clase durante el descanso, su mochila enfrente de mi, abierta. Cogí la maldita carta, se la iba a poner ahí... pero no lo hice. En ese momento pensé que aún quedaban dos horas de clase, que sacaría el cuaderno o lo que fuera, lo vería y quizás al no entenderlo lo enseñara por ahí. Y es que hay que decir que sustituí la carta tradicional por una dirección web en la que le he escrito la carta, básicamente para que lo leyera tranquilamente en su casa y no tuviera que verse tan sorprendida, o que sin saberlo lo diese a leer a otra persona (que a mi no me importa, pero sé que a ella seguramente le daría bastante vergüenza).
Esto no descarta ninguna de las otras dos opciones: la carta tradicional en papel o decírselo directamente, así que no es algo que tenga decidido, sé que en cualquier momento puede surgir cualquier opción.
Otro factor decisivo es la época de exámenes. Ya lo dije en su día, aunque no cumplo conmigo mismo: Sería mejor dejarlo pasar por estas fechas, ya que no puede ser bueno tener una presión externa junto a la presión que ya suponen dos semanas de exámenes, tanto para ella como para mi. Pero el corazón siempre puede con la razón...
Las 3:47 h. de la madrugada cuando termino de escribir esto. No es que tarde tanto en escribir, es que entre medias voy mirando otras cosas! xD
Por cierto, hoy he estado con "la chica" (si, esta amiga de 36 años con la que tuve un lapsus confuso pseudo amoroso-amistoso este verano), es una con las que he cenado. No pasa por su mejor momento, hacía como dos meses que no la veía. No ha pasado absolutamente nada, prácticamente no hemos hablado, lo más destacable ha sido un largo abrazo de despedida y una promesa al aire de "me tienes que contar qué te pasa..."



Jo dijo
El corazón tiene razones que la razón no entiende.
Jo
6 Diciembre 2008 | 06:59 AM