Introspección exterior
Domingo... por delante la última semana de exámenes (¡malditos! me queda el más difícil, teoría sobre los sistemas técnicos de televisión y vídeo, y otro que también parece complicado, teórico de sonido... muchas cosas que aprenderse) y después por fin las anheladas vacaciones de Navidad. Y entre tanto, a ver qué tal las notas, la decisión de ir o no a la cena de Navidad con mis compañeros el próximo viernes, el decir algo o no a mi compañera de clase antes de las vacaciones (por lo menos a ver si le pido su e-mail para mantener el contacto estos días... si, es increíble pero todavía no se lo he pedido).. en fin, esas cosas.
Pensando, pensando estoy empezando a llegar a la conclusión de que debería dejar desarrollar lo acontecimientos sin más. De hecho, tuve un amago hace unas semanas que en sus primeros días dio sus frutos, estuve más cómodo sin mi auto-presión. Sin embargo el día a día y la mejora en mi relación con ella tuvo el efecto de devolverme la presión, esa necesidad de hacerle saber que aquí hay alguien que siente algo por ella. Y al final eso me arrastró.
Pero creo que tengo que volver al camino de la tranquilidad y la paciencia, las cosas parecen ir bien como compañeros... sin embargo la llegada de las vacaciones supone un parón en este aspecto que tiene sus cosas positivas y negativas. Lo bueno es que el no verla durante unos días me va a servir para mirar con perspectiva todo, y ser un poco más objetivo. Además es en cierta manera, un descanso emocional para mi.
Lo malo es que no quiero dejar de verla o por lo menos que haya una posibilidad de contacto, no quiero marcharme sin haber logrado un atisbo de mayor cercanía, que sienta que puede contar conmigo, o como mínimo ese contacto amistoso más allá de las clases... teniendo en cuenta que somos dos personas que nos llevamos bien en el día a día, no debería ser algo extraño. Sin embargo, no termina de cuajar por alguna razón. Probablemente porque yo no termine de abrir esa puerta, aunque quiera.
Por cierto, ¿recordais que al principio del curso había una chica que se había hecho amiga de ella, y a su vez amiga mía, y que los tres juntos nos llevábamos bastante bien? No es que la haya olvidado por completo, es que ha estado más de un mes sin venir a clase. Esta última semana ha vuelto para hacer los exámenes, apenas he hablado con ella (un "¿qué tal?", un abrazo y poco más): Venía, hacía el exámen, y se iba.
Creo que algunas cosas hubieran sido distintas si esta chica hubiera estado viniendo al curso, la relación entre los tres creaba conexiones distintas, más abiertas, de lo que es la relación entre ella y yo solos. Quizás porque ella es tímida y yo también, pero la amiga nos hacía abrirnos más entre nosotros, sacaba temas que nos hacían conocernos más. Espero que después de las vacaciones retome el curso, parece ser que ha tenido varios contratiempos, uno por culpa de un trabajo y otro por enfermedad.
Y si leeis el blog (sino, tampoco pasa nada, ya veis que tampoco es interesante mi vida xD) también recordareis que en alguna ocasión he hablado de la "guapa oficial" de la clase. Sí, esa chica guapísima que hay en cualquier grupo y que llama la atención por... ser guapa, claro (normalmente por poco más... ejem). Pues en los últimos días se ha convertido en mi habitual compañera de viajes en metro al volver de clase. Es inesperado, porque no tenemos prácticamente nada en común, pero poco a poco y a fuerza de encontrarnos, pues vamos hablando cada vez de más cosas.
Lo que más me llama la atención es que lleva un par de semanas en las que al salir siempre me dice que si me espera para ir en el metro. Llama la atención porque apenas había hablado con ella cuando empezó a decírmelo, ahora ya es más normal porque se ha convertido en algo más o menos habitual.
Normalmente viajamos con otros dos compañeros, que se bajan unas paradas antes, y la "pija-guapa oficial" y yo íbamos solos unas pocas paradas, en las que al principio no sabíamos ni que comentar, se producían los terribles silencios incómodos. Ahí se está creando otra confianza viajera, hasta que este viernes culminó en que nos fuimos los dos solos todo el viaje. Pensé que se me iba a hacer eterno teniendo en cuenta que no tenemos mucho tema de conversación, salvo lo obvio de comentar cosas de clase. Pero no fue tan traumático y la media hora que compartimos estuvimos hablando. Y es verdad, no tenemos nada en común, es superficial, está todavía arrastrada por la adolescencia (tiene 17 años),... pero sí me dí cuenta que de todos se puede sacar algo bueno, y es que es una chica muy agradable. Vamos, el perfecto ejemplo de la primera impresión y cómo cambian las cosas cuando empiezas a conocer.
También esta semana me he acercado particularmente a otros dos compañeros, los que entrarían en una nueva categoría: "Los repudiados". Es cruel, pero todos sabeis que igual que en cualquier grupo hay una guapa, un tímido, un vago, un sobrao, un líder natural, un listo... pues invariablemente siempre hay alguien que es el centro de las críticas de los demás. En mi clase hay dos, que supongo que por pura selección natural, se juntan.
No son los típicos marginados que no hablan en una esquina, sino que precisamente por su forma de ser son criticados. Y sinceramente, hay algunas razones para criticar. Yo ya dije que proyecto una imágen quizás más seria y formal de lo que son los chicos de mi edad, quizás por ese aura de madurez que me envuelve (a mi pesar muchas veces) pues se me acerca gente como "los repudiados", porque saben que yo no voy a pasar de ellos, porque hablo con todo el mundo y todo bien. Aunque parezca algo muy bonito y altruista por mi parte, es un fallo que siempre cometo: Hablo de buen rollo con todos, me llevo bien con todo el mundo, pero luego con nadie creo realmente una amistad, me quedo en la superficie.
Pues estos dos compañeros son criticados, básicamente uno por ser un poco paleto de pueblo (que ya ves tú que cosa para ser criticado, hay demasiados que van de guays por el mundo) y un poco agonías, y el otro por ser un coñazo de tío, de estos pesados que se te acercan a hablar muy cerca y encima le huele el aliento, que no para de darte codazos cuando te habla, y lo que dice a veces son cosas absurdas. Que no tiene mal fondo el chico, pero hay que reconocer que es un pesado y a mi me ha saturado más de una vez esta semana que se ha acercado a mi.
Tienen una parte buena, y es que ambos, con sus cosas, son mucho mejores personas que otros que van de guays y de amiguitos, y tienen una tendencia a apuñalar por la espalda que se ve a kilómetros, aparte de una falsedad muy marcada.
Asi que voy ampliando horizontes, voy conociendo... pero mi espina clavada sigue ahí. Empieza mi propia contrarreloj... quizás me venga bien tener un tiempo límite para que me de el empujón definitivo y hable con ella, le pida su teléfono o su e-mail. Intentaré que sea presión controlada, porque empiezo a valorar que también el paso del tiempo va generando confianza, por lo que tampoco las prisas son determinantes.
Lo siento, hoy tocaba parrafada...




david mng dijo
hola
presento el texto d mi blog a concurso...si kieres pasar y leerlo...t lo agradeceria...a ver si t gusta y lo votas
FELIZ NAVIDAD
14 Diciembre 2008 | 03:34 PM